
Foto: CDMX
Anoche fue la primera de dos fechas de la mítica banda de rock progresivo Kin Crimson, quienes debutaban ante cerca de 8 mil personas en el Movistar Arena de Santiago.
Sin duda la calidad de cada interpretación en sus canciones, los arreglos perfectos de cada uno de sus instrumentos y de como las tres baterías se complementaban matemáticamente, fue lo más destacable de una mágica noche, cargada de sentimientos, un viaje a lo más alto de la música.
No fue necesario los adornos y la parafernalia de un gran escenario, todo muy sobrio para recibir a estos siete extraterrestres , quienes daban forma a este sueño hecho realidad. Las tres baterías compuestas por Pat Mastelotto, Jeremy Stacey y Gavin Harrison, fue lo más llamativo, impresionando de gran forma como se complementaban, logrando un resultado exquisito para los oídos de los asistentes. Atrás de ellos estaban Mel Collins en los vientos, Tony Levin en el bajo y el chapman stick, Jakko Jakszyk a cargo de la voz principal y guitarra, y al final la mente maestra de King Crimson: Robert Fripp.
Algunas de las canciones que sonaron este primer día junto a King Crimson fueron “Drumsons”, “In the court of the crimson king”, “Moonchild”, “Islands”, “Indiscipline”, pero sin duda las que sacaron aplausos y coros espontáneos fueron “Epitaph” y “Cirkus”, además de “Starless”. Ya con “21st century schizoid man” la banda tiró toda su artillería, para que la canción sonara prácticamente apocalíptica.
En conclusión, esta primera noche fue mucho más de lo que esperábamos, cargada de emociones y de grandes ejecuciones, que nos logró conectar con la esencia de la banda. Un concierto que postula automáticamente a uno de los mejores del año realizado en nuestro país, y que dejó a todos los asistentes más que contentos, si duda una jornada que cada uno recordará por siempre.
Hoy King Crimson dará su segundo show en el Movistar Arena, y estaremos presentes una vez más. Aun quedan entradas disponibles a través de Puntoticket.
