Por Juan Guillermo Carrasco Torres
@Billyrocas
Capitalizarse en el género de la guitarra de palo como cómplice de historias urbanas, seria peor ciego que el que no quiere ver, pues fuera de la ciudad de Santiago, también se cultivan nombres que dan que hablar por la sinceridad en la prosa desnuda de sentimientos. Ejemplo de aquello tenemos, no muchos, pero tenemos: Evelyn Cornejo (Talca), Ángelo Escobar (La Serena), Demian Rodríguez (San Antonio), Camilo Eque (Valdivia) o, el protagonista de esta nota, Juanjo Montecinos.
Juanjo se apresta a realizar su 5a presentación oficial en la capital, mostrando sus diez años de carrera como tal. Motivos de sobra para presenciar su show en una sala acogedora para el músico nacional. Siendo su propio anfitrión, a eso de las 21:09, deja que la música fluya y se incruste en la materia gris de los asistente que de amiguismo es muy poco, pues solo interesados que lo vienen a ver por primera vez se frotan de manos al tenerlo frente a sus narices. Existe atención e interés. Hace manejo de su experiencia y domina al público a su antojo. Espontáneamente se cuela una armónica y hasta un güiro. Montecinos no quiere perder su juventud con canciones que la misma gente reclama (La Cucha) o las referencias de estupefacientes ilegales a base de amor (Traficante de Sueños, la canción) entre la decena de tracks que pasan exitosamente por los tímpanos de la asistencia.
Aquello es sólo una parte de su dossier de composiciones que saca aplausos y satisfacción por parte del sureño que se toma extra programáticamente unos minutos para hablar con iRock antes de partir corriendo a su natal Temuco post show…
Felicidades por el show Juanjo. Agradó bastante a la gente lo realizado porque tuviste un manejo en el escenario bastante bueno. ¿Como llegaste a obtener esta experiencia con el publico para lograr ese feedback?
Tocando arto. Este año se cumplen 10 años desde que agarré la primera guitarra de palo y empecé a recorrer los escenarios, previo a tocar con bandas y todo el nerviosismo que eso implica. Ahora, obviamente, nunca hay que perder el nerviosismo y ese cosquilleo que nos pasa a todos por hacer lo que nos gusta. Uno arriba del escenario no se da cuenta de eso, porque para mi es algo más natural, sobre todo en este tipo de escenarios. Trato de pensar que estoy en el living de mi casa, tocando para mis amigos, para mis familiares, los hago compartir a ellos y crear un poco de humor. Cuando empecé decía ‘¿cuándo llegará el momento en que pueda decir algo en el escenario y el público se ría?’, esa interacción también es interesante, porque me pongo en el lugar del publico que va a ver un tipo con una guitarra una o dos horas tocando y llega el momento en que te puedes aburrir, entonces tienes que ir con otras cositas, otros detallitos que tiene que ver con esto de interactuar, de jugar, de tirar la talla.
¿Como nació ese cambio entre hacer Punk, junto a Carpe Diem, hasta lo que ejerces actualmente con el canto más urbano?
Sucede que cuando tome la guitarra por casualidad a los 13 años, mi referente era Metallica. Fanático, los vine a ver a Santiago la última vez que vinieron, mi banda de cabecera es Metallica –del disco negro hacia atrás- (risas) y un poquito de lo último. También Nirvana, el Grunge, en ese tiempo era una cuestión súper potente, Rage (Against The Machine)… o sea, una mezcla de todo. Después apareció 2 Minutos, mis amigos me mostraban NOFX y cosas por le estilo. A mi no me gusto un poco, porque perdimos la identidad chilena de lo que hacíamos Punk alternativo, se fueron en la vola’ muy californiana algo como así (ndr: empieza a tararear los acordes del Skatecore) y esa cuestión la encontraba mucha copia. Entonces dije ‘no toco más’, me dediqué a otras cosas por un tiempo y de repente llega un cassette donde aparecía mi hermano en una grabación sobre un cassette que hicimos sin querer. Escuche la grabación de mi hermano como a los 18 años, me reí, y de repente sigue andando la cinta y pregunté ¿quién es este compadre? y me dijeron ‘es Silvio Rodríguez’. ‘Al Final De Este Viaje’, ‘Ojalá’, ‘Mujer Con Sombrero’, quedé pegado con Silvio. Conocí a través de él (Pablo) Milanés, Víctor Jara y un montón de cosas y me llevo a agarrar la guitarra de palo.
‘Urbanamente Rural’ nació hace dos años, ahora te encuentras ad portas de lanzar su sucesor. ¿Te sientes un tanto presionado por querer sacar otro álbum, o nació de forma espontanea?
Llegó el momento de sacar un disco nuevo porque se me estaban acumulando muchas canciones y cuando toco canciones como ‘Homosapiens’, ‘Me Voy Para Lican’, ‘La Primera Piedra’, esas canciones, se merecen estar en un lugar bonito, un sitial. Así como lo tuvo ‘Cuando Todo Pase (Ahí)’ o ‘Lautaro’. Es como cuando tienes un hijo y quieres lo mejor para ellos, para mis canciones también quiero lo mejor, que lo escuche la mayor cantidad de gente, que esté en un buen lugar para escuchar, en un disco, en un formato bonito.
Para aquello ¿qué nos podríamos esperar?
El disco se llama ‘Serendepia’, y viene con una mezcla de hartas cosas: Viene un Rap, una canción que rescaté antigua, ‘Lagrimas Muertas’. Viene Reggae, un poquito de Rumba en alguna parte. ‘La Primera Piedra’ que es más Folklore, un Vals medio chilote, es una mezcla de estilos, pero viene un par de temas bien rockeros; ‘Apaga La Tele’, con hartas batería, bien potentes.
Las historias contadas en tu segundo álbum son casi en un cien por ciento de tu natal Temuco, si uno viviera allá se sentiría más qué familiarizado con las liricas, en cambio ¿cual es la estrategia para hacer sentir al público más personificado con las letras, indiferente de su lugar de crianza?
Es un disco más transversal en términos de letras, llamémoslo en términos demográficos de donde estemos ubicados. La única canción que alude un poco a ciudades es ‘Lican’ y ‘Mehuín’. En Lican Ray te pillai’ con gente que viene de Arica que va a carretear los veranos para allá y Mehuín, porque hay un tema con el ducto allá muy heavy y quieren tirar toda la caca de la gente a los pescadores. Es como que estay en tu oficina y de repente tiran la cadena y cae caca arriba de tu computador, haciendo una analogía bien cruda. Pero ¿como se va a identificar la gente? porque las letras son súper transversales, vamos a hablar de la mierda que nos están mostrando en la televisión, por ejemplo. Vamos a hablar el tema de las represas con ‘Homosapiens’, de la discriminación con ‘La Primera Piedra’ y una canción dedicada a todas las madres también, una que le hice a mi madre, pero que cualquiera se lo puede dedicar a su mamá. Es súper amplio.
Me acuerdo hace unos años, hacías un acto de mercader de canciones; Te pedían que las crearas, requisabas el concepto que el cliente solicitabay finalmente las realizabas para luego venderlas en tucancion.cl. Actualmente ¿continuas con aquello?
No, de manera como ‘¡Entra a Tucancion.cl!‘, no. Lo último que hice fue que un amigo mio me dijo ‘Me pegué una cagá weon, quiero recuperar a mi polola, viejo, porque la amo y me pegué una cagá heavy. Hagamos una canción. Yo creo que es la única forma que tengo para recuperarla y la ultima, porque no me pesca ni los ramos de flores, los bombones, ni que me arrodillé ante ella. Un anillo de brillantes por ultimo que le comprara, tampoco me va a pescar’, me decía él. Le respondí ‘Ya po’, ven pa’ la casa’, él supo que hacia esto de tucancion.cl. Llegó a la casa y le dije ‘Ya weon, cuéntame la historia, le hago la canción’, la hicimos en un disco, obviamente el me pagó por hacer este trabajo, porque me dijo ‘Yo te voy a pagar lo que tu me cobres’ y le entrega la canción… La volvió a recuperar y se casó. Estuve dentro de los invitados para ir, no a cantar, pero ya de manera masiva así como ‘vengan a hacer canciones’, ya no.
¿Te sentías cómodo haciendo canciones para los demás, pero no como un compositor, sino como una persona que ofrece su producto a cualquier persona?
Sí. Yo rescato que una canción es una cuestión tan intangible, que puede pasar por tantas generaciones, que si tu le mandas a hacer una canción a tu abuelo y está, por dar una idea súper heavy, apunto de morir y tu le escribes una canción a tu abuelo y habla de él, de lo que hacia, lo que le gustaba y bla bla blá, imagínate que esa canción va a quedar intangible y va a ser una historia que va a trascender y a tu abuelo lo van a conocer tus nietos, tus tataranietos. Eso es lo que rescato con poder hacer una canción, de poder entregarle a una persona lo mismo que cuando tú compras una pintura y se lo regalas a alguien, solamente que si se quema esa pintura, cagó, no hay forma de recuperarla. En cambio, una canción la copiaste en un Mp3 o se la aprendió alguien en guitarra y fue eterna.
¿Te sientes identificado con el concepto de la ‘Nueva, Nueva Canción Chilena’?
A mi no me matan los conceptos, pero si creo que son términos totalmente comerciales, mas que cualquier cosa. Yo siempre hago la analogía, salvando las distancias, obviamente, del fenómeno Grunge y, a su vez, hagamos la analogía que ocurre con la música chilena; con los cantautores que existen actualmente, o le dicen Folk o ‘La Nueva Música Chilena’, pero tu te pones a escuchar por separado un disco de Nirvana, un disco de Alice In Chains, Pearl Jam, Soundgarden, Mudhoney, o lo que sea y todo suenan súper distintos, pero tenia que llevar un nombre comercial, ‘Grunge’. No me siento identificado con las etiquetas, pero si con la música. Si me invitan a tocar a un concierto que dice ‘La Nueva Trova’, ahí voy a estar. Si dice ‘El Nuevo Folk’, voy a estar, capaz que hasta diga ‘La Nueva Cumbia’ igual me meta, si la música es una sola, creo yo.
Además supimos que vas sacar un nuevo vídeo en alusión al nuevo CD. Nos puedes contar de qué se trata…
El video es el primer single de mi nuevo disco, que se llama ‘La Primera Piedra’ y cuenta cuatro historias de personas que son discriminadas en Chile: La primera, a pesar de que no alude directamente, se cacha al tiro de que es sobre una nana. La segunda, es sobre un cabro que es reggaetonero. A mi no gusta el Reggaetón, para nada, pero ¿porqué voy a criticar a alguien por el estilo de música?, eso es lo que a mi me molesta un poco, así como critican al Punk o al Thrasher, siendo que no tiene porqué criticarlos, si es su onda. La tercera historia es sobre dos lesbianas y la última es sobre un joven Mapuche que, sobre todo en mi región, ocurre mucho la discriminación. Si entra una persona con rasgos medio indígenas a un local, los guardias les piden el carnet o hasta el pasaporte a veces. Creen que viene de Perú, de Bolivia y partí haciendo la canción por ese lado. Un día me cuentan la historia de un joven con rasgos mapuches le pedían abrir la mochila cuando entraba a un supermercado y dije ‘esta wea’ no puede ser’. Trata de eso, de cuatro historias de personas discriminadas y las mostramos en un video clip de que son gente totalmente normal.
Pues bien, haga la invitación a que la gente escuche tu tercer álbum…
Agradezco a ustedes por haber estado acá, por haberme acompañado en este concierto y que se hayan dado el tiempo de venir, porque de repente es complicado que alguien que venga de región y que lo pesquen periodistas o gente como ustedes que se dedican a esto de la música. Los quiero invitar a que cuando salga el disco que se llamará ‘Serendepia’, lo puedan escuchar, lo puedan hacer suyo y seguro les gustará porque viene con hartas cositas interesantes cosas nuevas ligadas al Rock, al Reggae, hasta una Cumbia por ahí y siempre aportando por la música chilena. Si me preguntara hoy cual es mi música favorita yo diría que es la música chilena, esa que se hace de corazón, de región…
… Juanjo Montecinos parte rápido. Su bus esta a menos de una hora de partir y desde la Sala SCD de Bellavista, hasta la Estación Central donde se encuentra la locomoción que lo llevará de vuelta a los húmedos parajes de Temuco, cada segundo cuenta. Su show cerró a eso de las 22:30 siendo las 23:10 restan solo 35 minutos (quizás más si se apiada el chofer) para alcanzar el medio de transporte, con ticket en mano, continuado con su rutina nómade de músico. Pues así y como muchos más, las líneas dedicadas son más que merecidas. Premio al esfuerzo en toda su expresión.
